Día del Hábitat: Académicos llaman a superar la mirada centrada en el déficit de viviendas

Investigadores del INVI advierten que la crisis habitacional no se reduce a la falta de casas. En el marco del Día Mundial del Hábitat, proponen integrar el entorno, la perspectiva de género y la sostenibilidad.
Investigadores del INVI advierten que la crisis habitacional no se reduce a la falta de casas. En el marco del Día Mundial del Hábitat, proponen integrar el entorno, la perspectiva de género y la sostenibilidad.
¿Qué significa realmente habitar? Para el Instituto de la Vivienda (INVI) responder esta pregunta requiere mirar más allá de la vivienda como unidad física y atender a las múltiples condiciones que hacen posible una vida digna en los territorios. La crisis habitacional, sostienen sus académicos y académicas, no se expresa únicamente en la falta de viviendas, sino también en la calidad de los barrios, el acceso a servicios y equipamientos, las condiciones ambientales, las formas de densificación, la seguridad residencial, los cuidados y las posibilidades de participación y organización de quienes habitan.
A partir de sus distintas líneas de investigación, los integrantes del INVI identifican ocho desafíos que consideran fundamentales para pensar el hábitat contemporáneo: comprender la crisis habitacional más allá del déficit; avanzar hacia un hábitat equitativo y ambientalmente responsable; comprender las implicancias de habitar en densidad; recuperar la función social de la vivienda y poner la vida cotidiana en el centro; garantizar condiciones efectivas para habitar; recuperar la capacidad colectiva de producir el hábitat; generar conocimientos comunes para transformar los territorios; y asumir la reparación y el cuidado como responsabilidades permanentes. En conjunto, estas miradas proponen abrir una discusión sobre las transformaciones necesarias para construir territorios más habitables, reconociendo la diversidad, las experiencias y los conocimientos de quienes los viven cotidianamente.
Hablar de crisis habitacional no puede reducirse a calcular cuántas viviendas faltan. La precariedad del hábitat involucra un conjunto mucho más amplio de condiciones que inciden en la experiencia cotidiana de las personas y también en sus expectativas, posibilidades de acción y horizontes de futuro. La calidad de la vivienda, del barrio y del entorno donde transcurre la vida cotidiana importa tanto como el acceso a una unidad habitacional.
Ampliar esta mirada implica también ampliar las respuestas. Junto con la producción convencional de vivienda, necesitamos reconocer y fortalecer alternativas cooperativas, autogestionadas y otras formas de producción y acceso al hábitat capaces de responder a distintas necesidades y formas de organización que provienen de las y los habitantes.
Fuente: Radio Uchile
Noticia original publicada por radio.uchile.cl



